viernes, 25 de octubre de 2024
Día Mundial de la Ópera 2024
Hace un par de años, en una feria en la plaza de La Serena, en una venta de discos de ópera estuve comentando sobre algunas obras con una adolescente, contento que la gente joven la disfrutara, ella -de nombre Pamina- reconocía su tradición familiar de gusto musical con orgullo. He visto los últimos años muchas personas jóvenes en las butacas del Teatro Municipal de Santiago, ya sin corbata y genuino interés. Los años de pandemia y trabajo fuera de la capital me alejaron de las representaciones en vivo. Afortunadamente, en los últimos seis meses he podido disfrutar con Querubino, Barbero del interesante grupo Lírica Disidente, Cio Cio San, Tosca y Nemorino. Hoy en el día mundial de la ópera, con teatro llenos, nuevos intérpretes y directoras mujeres, todo remarca su gran vigencia y retomo mi blog, en que escribo para mí, con humildad de melómano.
La práctica del canto de ópera en Italia fue inscrita hace casi un año por la UNESCO en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, 425 años luego de Dafne y 417 desde la Fábula de Orfeo. Lo que se celebró en junio en Verona con un concierto que fue criticado por la prensa especializada, Al parecer, como que no se escucharon las palabras de Riccardo Muti “che l'opera … partiture italiane …merita rispetto da parte degli interpreti, così come si rispetta Mozart, Wagner, Richard Strauss”, refiriéndose en la Arena a exageraciones en las representaciones. Estas polémicas muestran que la ópera sigue viva, con decenas de nuevas obras cada año y con rescates de antiguas piezas permanentemente.
La fotografía (@nadsat_art) que acompaña este texto es de la representación de Lírica Disidente en el mes de julio en el Instituto Nacional, con interpretes estudiantes y emergentes y las nuevas audiencias buscadas por el colectivo, con la atenta y aprobatoria mirada de parte de las y los principales músicos que producen las óperas de temporadas oficiales en el país. Destaco su apego a la partitura y el desarrollo ingenioso de la escena con bajo presupuesto y generando gran entusiasmo del público. Además, algunas representaciones fueron para estudiantes de colegio, notable.
En el Teatro Municipal se hacen producciones de alto nivel, con trabajo detallado desde un elemento de la escenografía hasta la interpretación. Destaco el resultado completo en Tosca y en El Elixir de Amor el ambiente chileno que se logró muy bien entre los rustici. Comparado con las funciones desde Londres Royal Ballet & Opera que emite Providencia, me siento muy orgulloso del trabajo local, especialmente este año con elencos mayoritariamente chilenos (sobre todo que vengo de la época en que había dos elencos: Internacional y Nacional). Para Madama Butterfly, era la reposición de un montaje de 20 años con Barcelona, muy probado y depurado y Las Bodas de Figaro del regisseur David McVicar que declaró este mes “La ópera está viviendo una nueva edad de oro. Porque no sólo nos cuenta historias que nos conmueven y nos hacen reflexionar, sino que, si se hace bien, puede resultar irresistiblemente sexy”. Solo agregar de estas Nozze, que entre los figurantes destacaron artistas de tercera edad y una muy buena batuta femenina de Julia Jones.
Cada uno de los montajes nacionales, junto con los de otros países, me da la tranquilidad que este género musical sigue vivo y también me da alegría porque seguiremos disfrutando de él muchos años más con la versatilidad de los jóvenes talentos y la experiencia de grandes músicos. ¡Feliz Día de la Ópera!
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