sábado, 20 de julio de 2019

Rigoletto en Bregenz

El bastión de la casa de Rigoletto es el extremo de la mano mecanizada gigante, una escenografía que no podemos caracterizar como minimalista, pero sólo tiene cuatro sectores, pero en formato extra grande y de geometría variable. La boca, la mano, el cuello circular tipo gola clásica y el globo del payaso, todo se mueve y eso genera un atractivo complemento a la más grande ópera de todos los tiempos. Philipp Stölzl creo una puesta en escena como corresponde al gran teatro en el lago de Constanza en el festival Bregenz, por primera vez en sus 73 años. Las escenografías enormes con siete mil asientos en graderías al aire libre, con escenario más grande sobre el agua en el mundo. Rigoletto tomó estética de circo, con pequeños adelantos durante la obra de los pasajes venideros, rompiendo el libreto, siendo apoyo a la continuidad de los movimientos de las grandes estructuras entre escenas. Pude ver la premier en directo por tv austriaca tvthek.ot, un privilegio (gracias a una convalecencia de una extracción de muelas del juicio). Me parece muy bien la renovación, pero no cambios en el libreto cantábile y musicales, los movimientos de personajes ayudan a pesar de que no están en dicha partitura. Pero Rigoletto que tararea en un interludio es un canto, es música que no especificó Verdi. Queda fantástico como entreacto, pero pasa el límite ortodoxo. Hace más de diez años que vengo comentando de las adaptaciones y cambios en partituras, por ejemplo, esta nota mayo de 2009 precisamente de Bregenz: http://barcaruola-aldo.blogspot.com/2009/05/mas-debate-de-operas-modernizadas.html Hay tantos ejemplos, la hermana de Alfredo que acompaña a Giorgio, no está en la partitura de La Traviata pero a veces la ponen. O el fantasma de Lucia o la muerte que acompaña a Violeta en los pasajes musicales del destino funesto. En este caso unos gorilas en la corte o el circo de Mantua se aceptan. Bello el formato de Rigoletto flotando (como buen circo) con su globo en la mano, en una versión miniatura del escenario con el globo gigante, del cual cantó Gilda el Caro Nome. Llama la atención la seguridad, un salvavidas en la escenografía por si cae alguien al agua, Gilda amarada con línea de vida. Claro que uno de los miembros de la comparsa se tiró al lago en un momento, en generar hay interacciones con el lago en estas representaciones. Otro abuso de la partitura fue dar por muerto y tirar al agua amortajado a Monterone en el primer acto, para mostrar lo que ocurriría al final. Tiene varios complementos que permiten ocupar el gran espacio, en que los colores, el movimiento deben participar. Las interpretaciones con micrófono son distintas a un teatro cerrado, muy buenas, un elenco amplísimo, con tres solistas por personaje. En Bregenz la historia la describe la escenografía gigante y el resto se conjuga para lograr el todo. Gran ícono de nuestra ópera. Ahora bien, Bufón y Payaso no son lo mismo, el bufón es agudo y crítico, el payaso más inocente. En la corte, el bufón podía criticar de forma inteligente, como Rigoletto. Pero el payaso es un sucesor del bufón sin duda. En esta representación Rigoletto era tosco, patea a Ceprano, que tampoco está en partitura, en ese cuadro Borsa hace referencia a Víctor Hugo “el duque se divierte” y “Ceprano hace gesto de impaciencia” y la danza Perigordino. Revisé varios tuits de público que comentó de la obra, una dama en inglés escribía que no entendía nada de ópera ni entendía el italiano, pero que le gustó mucho la representación. Esas patadas de Rigolleto al Conde Cepreano sirven entonces para que el público entienda porqué luego arremeten los cortesanos contra Gilda, pues se ve un Ceprano liderando la captura. En una de las fotos se ve al Duque vestido de anfitrión de circo, que como Gualtier el estudiante pobre, usa una birreta. Ante tan grande de la escena, los colores y la presencia identificable de los personajes es lo que el regie quiso destacar. Fotos STN.de sdp

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