lunes, 16 de octubre de 2017
Languidezco en mi Rincón
“Yo, languidezco en mi rincón” / “Por respeto a nuestros oficios hoy hacemos huelga”.
Lady Macbeth del Distrito de Mtsensk música y libreto de Dmitri Shostakovich, que trabajó junto a Alexander Preiss, sobre la obra de Nikolai Leskov, que se inspiró a su vez sutilmente en Shakespeare. En esta ópera hacia la pasión amorosa de Katerina, que está aburrida y languidece en su rincón, sin nada relevante que hacer en una sociedad machista y que ejerce violencia contra la mujer.
Estrenada en 1934, año crucial en el mundo y tiene una historia notable política y cultural con el régimen de Stalin que abandonó una de sus representaciones. Fue exitosa, se prohibió, la adaptó y anoche en Santiago volvemos a la original por segunda oportunidad.
Es un enfoque por oposición de ideas entre la Rusia del siglo diecinueve y lo que se construía en el siglo veinte.
La música muy descriptiva, muestra la acción por sobre las propias líricas en las voces.
Paradójicamente, la obra lleva dos representaciones en el Teatro Municipal de Santiago esta semana con huelga legal de uno de los siete sindicatos. El de técnicos. Ni el telón se movió, pues nos recibí abierto. No se pudo usar escenografía, ni iluminación, tampoco vestuarios. Como explicó muy respetuosamente el experimentado director frances del Teatro Nacional de Ópera chileno Frédéric Chambert, en una huelga legal, no se puede reemplazar a los trabajadores.
En definitiva se hizo una representación en formato de sillas en líneas, cerca del director, en un escenario reducido en profundidad. Como un “ensayo a la italiana”, con muy poco movimiento de los solistas, que tenían sus ocho sillas dispuestas y todo el coro sentado cantando de pie o sentado, entrando o saliendo los miembros del coro masculinos y femeninos según los requerimientos de la partitura. Todos vestidos de negro con prendas similares y sin cambios de ropaje.
Este ambiente acrecentó el foco de la representación en la música, en Dmitri.
El ambiente tenía un “invitado de piedra”, el fuerte sonido de la manifestación del sindicato en la entrada, que expresaba que no veríamos una ópera sino que “la transformaron en un concierto”, que los técnicos merecen respeto, que no quieren ser discriminados y los pitos, magáfonos y tamborileos se hacían presentes en los pianísimos. Haciéndonos sentir “rompe huelgas” dijo una espectadora o que como colaboramos monetariamente en la colecta al entrar lavamos nuestra conciencia. En materia de negociación colectiva no se puede opinar, ellos consideran que tenían un acuerdo de reajuste mayor que no se les cumplió. Los sindicatos que trabajan conmigo saben que soy muy respetuoso de ellos y de los derechos de los trabajadores. Espero que se resuelva en este caso.
La incorporación en estas versiones internacionales de solistas nacionales es enriquecedor. Enorgullece el nivel de los nuestros como Evelyn Ramírez, Paola Rodríguez, Sergio Gallardo o Javier Weibel.
Fuente ilustración Ignasi Blanch
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