Me demoré en terminar Allegro, tal vez los tiempos lentos que la misma editorial reconoce en su descripción http://www.editorialstellamaris.com/catalogo/allegro/,
o el saber que era una historia ficticia. No fui digno de algunos pasajes del hijo del oculista, pues definitivamente los pasé sin entusiasmo. Pero me llegó profundamente en muchos momentos complementarios, en especial al final, el autor de Allegro lanzó su obra un mismo día que La Flauta Mágica y tocó cuerdas notables para apasionados como este blog.
Todos hemos pensado que música querríamos que nos pongan en nuestro funeral, ¿pero qué música cantarnos en nuestro lecho de muerte?, antes de cruzar el río que debió recorrer Orfeo buscando a Euridice. El autor, el escritor e intelectual chileno Ariel Dorfman, nos introduce a Susanna hija menor de Johann Sebastian Bach. Y Bach le pide a la pequeña de ocho años que le cante una composición que hizo especialmente para la funesta ocasión.
El relato del propio Wolfgang Amadeus Mozart sobresalta. Imaginar recorrer la escena musical con el genio es muy apasionante. Es un Mozart joven en formación y su mentor Johann Christian Bach.
Ya he revisado antes sobre Bach, es tremenda la fuerza de su música en la humanidad y duele que tanto de sus partituras estén perdidas. Y este libro también recorre sucesos extraviados del Maestro y sus hijos.
Al igual que en historias como el Cabello de Beethoven de Martin o la Décima Sinfonía de Gelinek http://barcaruola-aldo.blogspot.cl/2010/06/opus-139.html, también en Allegro hay una búsqueda, una atractiva investigación. Allegro de Dorfman es más docto, entra en el fondo mismo de los personajes y la música. El de Martin descriptivo y el de Gelinek rebuscado. Pero los tres me han hecho recorrer la música de forma distinta que los ensayos o biografías. La ficción al servicio de la pasión. Y de forma híbrida, entre ficción y ensayo biográfico Gener (recientemente comentado) nos lleva también a butacas nuevas de la música.
El autor describe a un J.S. Bach que no le gusta la ópera. Sin embargo su hijo J.C.Bach compuso óperas a la par que Mozart planificó algunas de las suyas. Esa es una pregunta que me he hecho tantas veces: ¿porqué Bach no compuso óperas?: no se las encargaron, los alemanes no daban importancia a este género italiano o era muy banal para su nivel. Se comenta que las Pasiones de Bach están escritas como óperas. En el texto se expresa que Bach no quería hacer óperas.
También la novela resalta que el duettino 17 de las Bodas de Figaro era la pieza preferida del propio Mozart:
Mi sento dal contento
Pieno di giogia el cor
Si yo pudiera escribir una historia de Mozart, de Beethoven o de Verdi ¿señalaría cuales fueron sus propias obras preferidas?, ¿cuales seleccionaría?...
Que importante es entender el ambiente histórico y personal de los autores para disfrutar su música.
Gracias Sr. Dorfman por dejarnos tantas preguntas en este recorrido tan agradable.




