Itzhak Perlman toca hoy en Santiago de Chile con su violín de 1714 construido por don Antonio Stradivari es su principal periodo, es decir, un original-original . Se le llama Soil en honor a su dueño de 1902, casi 50 años después lo recibió el maestro Menuhin que se lo dejó a Perlman. Este instrumento tiene un costo astronómico (18 millones de dólares) por lo que podemos suponer que sus sucesivos dueños incurrieron en un alto costo para que podamos disfrutar de sus perfectas ondas de su madera de árbol acero coronadas con su barniz rosa.
En agosto del año pasado (http://barcaruola-aldo.blogspot.com/2009/08/la-nueva-musica-selecta.html) escribí que los nuevos “clásicos” son los que componen música de películas. El artículo lo inicié con la obra que representó Perlman en la celebración de la llegada de Obama. Precisamente este violinista interpretará en Santiago piezas de música de películas ante diez mil personas en recitales al aire libre.
¿Lo masivo debe ser popular?, o ¿para ser masivo se debe ser popular?. Al menos el sonido ortodoxo del violín, con nuevas partituras de esta música de cine nos permite que mucha gente disfrute esta obra maestra de stradivari. Recordemos que Verdi quería ser popular, Mozart lo mismo. La música selecta tiene material para ser muy bien recibida por toda la gente.
Alfredo Perl declaró "La música clásica como entretenimiento es de lo más aburrida", en “El Mercurio” del 14/11/2010 http://diario.elmercurio.cl/2010/11/14/actividad_cultural/actividad_cultural/noticias/ca956aca-8de1-4440-8b6a-5ec3e4c6fc8a.htm -Perl precisa- hay que entender de que se trata la música, lo que el compositor contempló en su trabajo, como lo abordó. Y liga la música con “pasión desatada”, y alaba a Schumann (que interpreta este mes en Chile) por el “equilibrio perfecto entre la estética y el mensaje emocional”. Recuerdo muy bien cuando escuché a Alfredo Perl en el Teatro Municipal de Santiago en los 80 por primera vez, es nuestro pianista máximo hoy. Probablemente el más grande vivo sea Roberto Bravo, que postergó una carrera de concertista docto por acercarse a la gente con sus adaptaciones para piano de música latinoamericana.
Hay un patrón común en estos aspectos que estoy resumiendo. Nuestra música está en crisis. Cada vez menos la escuchan. Aún es mucha gente, hay una gran industria en torno a ella. Pero objetivamente está en crisis. Por suerte hay mucha fuerza interpretativa y muchos que hemos venido a este mundo a escucharla… y si es en un stradivarius y con música del siglo XXI también.
