
En la foto una camelia, la dama de las flores. Por una falla en mi computador justo en el último posteo, no pude publicar antes mi comentario a la polémica representación de la Dama de las Camelias de Dumas en la brillante versión de Verdi y Piave. Que ya tiene setenta representaciones en el principal teatro chileno.
I piccadori batteranno contro terra le loro picche a tempo
Así es posible leer la partitura de Verdi. Don Jorge Jara, escenográfo y vestuarista, reclama que los chilenos no entendemos su mensaje. Èl quiere decir que la Traviata sufre mucho y es una gran persona. Ello lo hace mostrando unos toreros y picadores que humillan violentamente a una bailarina. La escena molesta. La escena segunda del acto II se desarrolla más en un hotel que en un burdel y desde luego no parece que es le Galleria nel Palazzo di Flora "riccamente addobbata".
Creo que se aparto del libreto de Verdi.
Respecto de los travestis, sentí otra cosas. Recordé cuando mirábamos de adolescentes la platea abajo y reconocía personajes y prejuzgábamos a los adultos que iban al Municipal más por jetset que por las obras.
Percibí un tono burlesco de la comparsa anoche en esa parte. Los travestis y sobre todo las damas acariciando sus pechos hechizos con corsé, eran una ruptura intensa con el público típico. Ello sin embargo no desvirtúa a Verdi. Es probable que en casa de Flora se viera de todo.
Pero ese público anoche no fue. La mitad de la platea desocupada (lo conté desde el segundo piso): ¿lluvia, gripe h1, la polémica en la prensa o la crisis económica? Como siempre, a medida que subes a la lámpara, mas densas las localidades.
Anteanoche, versión económica (Estelar) un par de pifias al terminar el baile de los matadores y varios aplausos, yo no aplaudí. Sin embargo, esa no es la opera que se puso en escena esta temporada, el grueso de a representación es clásica y no se notó la diferencia entre la ambientación de 1950 y la original de un siglo antes.
Jara justifica su frustración con que el público chileno es muy apegado a la escuela italiana, tradicional. La ópera es una de las tantas expresiones de la cultura italiana que tomó dimensión universal con Mozart, Wagner, Tchaikovsky o Bizet. La calidad es el límite, no me parece que el debate sea o no sobre ser tradicional o no.
Teneste la promessa... La disfida ebbe luogo.
La soprano checa permitió reconocer su acento en esta lectura de la carta de Giorgio. Parte sin canto como indica la partitura: Con voce bassa senza suono ma a tempo.
Ello no rebaja en nada la excelente interpretación de Violetta. Su presencia y calidad fueron el punto más alto de la obra. Martina Zadro como habíamos adelantado es buena y conoce su papel muy bien. Se echó la ópera en la espalda.
Sorpresivamente, la mejor parte fue el acto segundo, primera escena, que tradicionalmente es muy denso. Este Giorgio de emergencia, pues es un reemplazo fuera de programa, resultó ser muy bueno y el público lo celebró. Como es normal, el papelito al ingreso anunciando un cambio en el elenco. Don Omar Carrión fue un agrado, este Argentino es Giorgio Germont (me acordé de mi padre y mi abuelo paterno con su impronta).
El punto bajo fue el tenor. A mi juicio no tenía ni el estilo ni la voz para la ocasión. Me parece que en cinco oportunidades no llegó a la calidad necesaria. No era el galán en su desplante. Alfredo es un rol muy importante en esta ópera que se apoya en un trío. El peruano Andrés Veramendi fue aplaudido por una parte de los espectadores, es muy posible que yo no lo percibiera bien.
La sección de bronces en la orquesta me pareció que le faltó. El resto de la orquesta me gustó.
En conclusión, fue una buena Opera. Pero no de las mejores.
2.jpg)






