
En los últimos años somos testigos de mucha creatividad e innovación en esta tradicional expresión musical-escénica-artística. Como olvidar la frase de Sergio Silva “máxima expresión artística de todos los tiempos” a las dos de la tarde en la radio Andres Bello. Entonces un género que desde 1561 ha evolucionado en la música, sin duda ha recibido mucha fuerza y revitalización con sus puestas en escena.
El trabajo de Giorgio Barberio el 2007 con la ópera de Rossini “LA PIETRA DEL PARAGONE” con fondo azul y varias cámaras digitales que hacen un montaje sobre una escenografía en miniatura, formando una escena acabada (digna de las películas con efectos especiales) en tres pantallas gigantes sobre el escenario. Gracias a Films&Arts podemos ver muy buenas y recientes producciones www.filmandarts.tv/Peliculas.aspx?Pelicula=oO9w8mQ9gnQ9wV.
También podemos comentar la representación que hoy mismo (en la foto) se hizo en Nápoles de El Rapto en el Serrallo de Morzart con una yate y desnudos preparado por Damiano Michieletto
www.teatrosancarlo.it/index.php?option=com_content&view=article&id=63&Itemid=62&lang=it.
Yo mismo tengo un Don Giovanni en DVD en que el área de la finestra en que una modelo también se desnuda.
Estas tendencias también las remarcan las divas de hoy, que cumplen el estereotipo de Cine y Televisión. Destacamos a la Ciofi www.patriziaciofi.com/, De Niese www.danielledeniese.com, Forte www.cinziaforte.it o Rice www.christinerice.com. Ellas cautivan a los fanáticos con su belleza y buena voz. Con representaciones dignas de las tablas más que la tradicional rigidez operática. Y más aún, con sensuales vestuarios llegando incluso a ropa interior. Es decir, los códigos del cine.
Ya hace 20 años venimos conociendo otra tendencia innovadora, la contemporaneidad de las puestas en escena. Es decir, los contrabandistas de Carmen son Guerrilleros o los oscuros tugurios de La Boheme se reemplaza por iluminados neones. Escaños de plaza y tubos fluorescentes, así mismo jeans y chaquetas de cuero. Televisores, radios y autos son cotidianos.
Yo no sé cuando conocí la ópera, no recuerdo un día que me dijeron: “esta es la ópera”. Sí recuerdo el primer silabario, el primer partido de fútbol, la primera visita al mercado y tantas cosas. Pero la música y la ópera estaban como el agua, la leche y el calor en mi hogar y mi familia. Pero si recuerdo la primera ópera por TV. Rigoletto, una versión oscura y en el pequeño aparato blanco y negro... ni hablar. Pero recuerdo el cuarteto “Bella Figlia dell´ amore”... eran 4 cantantes en paralelo a la cámara. Hoy para los niños es más fácil recibir la ópera. De hecho, esta tarde, escribiendo esta nota y mirando en Film&Arts esta colorida ópera, dos vecinitos pequeños entraron y quedaron mirando bastante rato esta Pietra rossinesca.
La ópera lucha por su futuro, se actualiza, innova y sigue gustando. Recuerdo haber visto una ópera de Peri en A la Scala, todos los cantantes de túnica blanca, no se movían en escena, es decir, a la usanza. ¿Lo que hoy comentas es válido?, ¿es ópera?. Si, es válido y es la misma ópera. ¿Recordamos ese dialogo del film Amadeus sobre los personajes que excrementan mármol?. La ópera no puede forzar a las nuevas generaciones a una puesta en escena que responde a trescientos o doscientos años atrás. Hoy hay recursos que enriquecen el resultado.
El libreto es respetado, por lo que si bien cambian escenografías, vestuarios y conceptos implícitos (lugares, grupos de personas, etc.), todo el diálogo y música es la opera original. Claro que prefiero en ciertos momento algo más clásico y no es fácil ver un Duque de Mantua sobre una motocicleta… creo que el sutil equilibrio que llamamos “gusto” debe estar presente en estas modernizaciones.
La ópera vive.

