sábado, 18 de abril de 2009

Ópera en fondo azul


En los últimos años somos testigos de mucha creatividad e innovación en esta tradicional expresión musical-escénica-artística. Como olvidar la frase de Sergio Silva “máxima expresión artística de todos los tiempos” a las dos de la tarde en la radio Andres Bello. Entonces un género que desde 1561 ha evolucionado en la música, sin duda ha recibido mucha fuerza y revitalización con sus puestas en escena.
El trabajo de Giorgio Barberio el 2007 con la ópera de Rossini “LA PIETRA DEL PARAGONE” con fondo azul y varias cámaras digitales que hacen un montaje sobre una escenografía en miniatura, formando una escena acabada (digna de las películas con efectos especiales) en tres pantallas gigantes sobre el escenario. Gracias a Films&Arts podemos ver muy buenas y recientes producciones www.filmandarts.tv/Peliculas.aspx?Pelicula=oO9w8mQ9gnQ9wV.
También podemos comentar la representación que hoy mismo (en la foto) se hizo en Nápoles de El Rapto en el Serrallo de Morzart con una yate y desnudos preparado por Damiano Michieletto
www.teatrosancarlo.it/index.php?option=com_content&view=article&id=63&Itemid=62&lang=it.
Yo mismo tengo un Don Giovanni en DVD en que el área de la finestra en que una modelo también se desnuda.
Estas tendencias también las remarcan las divas de hoy, que cumplen el estereotipo de Cine y Televisión. Destacamos a la Ciofi www.patriziaciofi.com/, De Niese www.danielledeniese.com, Forte www.cinziaforte.it o Rice www.christinerice.com. Ellas cautivan a los fanáticos con su belleza y buena voz. Con representaciones dignas de las tablas más que la tradicional rigidez operática. Y más aún, con sensuales vestuarios llegando incluso a ropa interior. Es decir, los códigos del cine.
Ya hace 20 años venimos conociendo otra tendencia innovadora, la contemporaneidad de las puestas en escena. Es decir, los contrabandistas de Carmen son Guerrilleros o los oscuros tugurios de La Boheme se reemplaza por iluminados neones. Escaños de plaza y tubos fluorescentes, así mismo jeans y chaquetas de cuero. Televisores, radios y autos son cotidianos.
Yo no sé cuando conocí la ópera, no recuerdo un día que me dijeron: “esta es la ópera”. Sí recuerdo el primer silabario, el primer partido de fútbol, la primera visita al mercado y tantas cosas. Pero la música y la ópera estaban como el agua, la leche y el calor en mi hogar y mi familia. Pero si recuerdo la primera ópera por TV. Rigoletto, una versión oscura y en el pequeño aparato blanco y negro... ni hablar. Pero recuerdo el cuarteto “Bella Figlia dell´ amore”... eran 4 cantantes en paralelo a la cámara. Hoy para los niños es más fácil recibir la ópera. De hecho, esta tarde, escribiendo esta nota y mirando en Film&Arts esta colorida ópera, dos vecinitos pequeños entraron y quedaron mirando bastante rato esta Pietra rossinesca.
La ópera lucha por su futuro, se actualiza, innova y sigue gustando. Recuerdo haber visto una ópera de Peri en A la Scala, todos los cantantes de túnica blanca, no se movían en escena, es decir, a la usanza. ¿Lo que hoy comentas es válido?, ¿es ópera?. Si, es válido y es la misma ópera. ¿Recordamos ese dialogo del film Amadeus sobre los personajes que excrementan mármol?. La ópera no puede forzar a las nuevas generaciones a una puesta en escena que responde a trescientos o doscientos años atrás. Hoy hay recursos que enriquecen el resultado.
El libreto es respetado, por lo que si bien cambian escenografías, vestuarios y conceptos implícitos (lugares, grupos de personas, etc.), todo el diálogo y música es la opera original. Claro que prefiero en ciertos momento algo más clásico y no es fácil ver un Duque de Mantua sobre una motocicleta… creo que el sutil equilibrio que llamamos “gusto” debe estar presente en estas modernizaciones.
La ópera vive.

domingo, 5 de abril de 2009

Dias de Radio


En marzo fueron los aniversarios de las Radios Beethovem y Futuro. Ambas las escucho desde su fundación. 1981 la radio de música selecta y 1989 la de Rock clásico.
En el caso de la Radio Beethoven, me acompaña en mi escritorio cada día desde tercero medio, toda la universidad y todos mis veinte años de trabajo. Cada día, cada melodía, las trivias tan complejas auspiciadas por Sonda, los distintos programas. Una radio de calidad.
Hace un par de años Beethoven sufrió casi hasta el cierre. Llamé en su momento a uno de sus Directivos de la Radio para ofrecerle mis respetos. Se impuso la calidad y la radio continúa en el dial.
En sus primeros años, la Beethoven tenía un librillo alargado y delgado con el programa del mes y se vendía como subscripción. Hoy está en la completa página web. Los estudiantes suscritos teníamos un precio rebajado, pero para ello debíamos ir a buscar dicho librillo a las oficinas de la radio. Eso nos acercó mucho más a la estación.
Una genuina heredera de la Radio Andrés Bello, la del pitito horario, ese pitito que además dificultaba la grabación desde el aire. Echo de menos ese pitito. Echo de menos la ópera completa de cada día. Pero al menos la Beethoven transmite una ópera completa cada semana. Primero escuchada en esa radio de velador grundig, luego en un 3 n 1 Sanyo, en una radio casete y obviamente en una radioreloj también. Las radios fueron evolucionando, la emisoras desapareciendo.
Heredera también de las Radios Universitarias de Santiago y de Chile, que han restringido sus programas selectos o clásicos a lo mínimo, sin desmerecer la calidad de lo que ha quedado.
Tantas horas de música me han permitido tener una buena memoria musical, más que de nombres y opus, de la música propiamente tal, es decir, puedo seguir la melodía y estar sincronizado con las entradas de cada sección de instrumentos o solista y voces. Identificando los estilos de dirección.
Ha sido muy valioso contar con esta radio y este es un modesto agradecimiento.
En el caso de la Futuro. Yo, con mi lado B de Rock clásico, de Led Zeppelin o AC/DC, ese que me hacía escuchar al final de los años 70 la radio Nacional en AM para seguir el programa “Solamente Rock”… que años. Debieron pasar muchos oscuros años de la música disco y pop para tener este espacio que la Futuro ha mantenido con gran fidelidad.
Permanentemente recuerdo programas que ya no existen o radios que no suenan, es porque he sido testigo del aporte de la Radio y recuerdo los días de radio sin TV en casa. Si hasta el otro día me acordé de Radio Tanda cuando murió la actriz Helvecia Viera, una de sus personajes. Yo me crié con la radio, con el Doctor Mortis, con lo que cuenta el viento, con Jimmy Brown, con tantos pasajes que me acompañaron en mi crecimiento.
En mi memoria 1 la Beethoven, en la memoria 2 la Futuro. Pero en Arica no está la Beethoven y me costó encontrar la Futuro. Gracias al web http://www.radiobeethoven.cl/ logro escuchar Mozart, Verdi, Chopin y desde luego a Ludwig en el computador. Sentí, en Arica, esa sensación de falta, no es fácil vivir sin la Beethoven.
Mi música, mis radios, mis fanatismos. Son parte de mí y lo dejo registrado en este diario de vida.