
La soprano sueca Birgit Nilsson, muy destacada en el repertorio wagneriano, fue recordada con una de sus áreas predilectas como Isolda en la entrega del premio que ella misma creo con su nombre. Estipuló un premio a entregar cada tres años para lo más alto de la música y señaló a Domingo como el primer galardonado. Este se transformará en el Nobel de la música. Y esta semana el Rey de Suecia le entregó a Placido Domingo el reconocimiento.
El español se autodefinió el años pasado con el mayor tenor de todos los tiempos, pues se le atribuye completitud por su condición de director de orquesta, cantar en varios idiomas y divulgador lirico con la fusión opera - música popular. Claro que esperó la muerte de Pavarotti para esa declaración.
En efecto Placido tiene gran voz, es uno de los cinco grandes del siglo XX y es muy completo. Se merece este premio y un alto sitio en la opera. Pero no creo que sea el mayor tenor de todos los tiempos.
Hoy que estamos tan faltos de grandes tenores (que me perdone Roberto Alagna y ni pienso en Bocelli), es necesario mover el ambiente para que surjan pronto los mejores tenores del siglo XXI. Bien por el premio de Plácido.

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