martes, 14 de octubre de 2008

Tom Peters!



Siempre con su signo de exclamación. Estos 20 años ha cambiado. Hoy es primera vez que lo veo en persona. Y desde el 88 que vengo leyendo sus artículos o libros. Como olvidar el círculo de la innovación (que no me lo devolvieron para peor) del 99.
En su blog http://www.tompeters.com/, es posible encontrar las transparencias que usó hoy. Como siempre, muy dispersas, esta vez, más dispersas aún. Está muy minimalista, quiere transmitir pocos conceptos y usa mucho tiempo para remachar su idea. Lo logra. Su estilo desordenado me recuerda las clases de Literatura Ecologica de Nicanor Parra.
Creo que Peters ha evolucionado en la misma dirección que he identificado en algunos chilenos ilustres en estas materias: Marcos Lima o Mario Waissbluth. En especial respecto del sentido de la urgencia. Por eso el signo de exclamación. No hay más tiempo, hay que avanzar, innovar, concentrarse en lo importante… “y punto” -dice Mr. Peters. ¿Qué nos quieren decir los expertos?.
Es así, el primer paper de Peters que leí lo repartió Fernando Flores en el primer curso que hice con él durante 1988. Era muy económico pero con una propuesta de administración distinta, muy separada de Porter o Drucker (también lo pude conocer en Chile). Tom es más práctico. El 99 me llenó con sus enfoques concretos de la administración rápida, el sentido del cliente, la síntesis de lo que vendemos, del precio y del valor agregado.
Todos estos autores me ayudaron a evolucionar mi manera de trabajar, rápido, activo y buscando. Ahora Peters busca la excelencia. Flores en su momento la impecabilidad… ¡y uno cree todas esas cosas!... sí, son “pomadas” que orientan la gestión.
En resumen, hoy una parte de mi se desilusionó, pues quería esa fuerza que le leí en un frío papel y me encontré con un predicador. Lo mismo me pasó al ver personalmente a Chris Lowney, autor del libro que amablemente me regalaron un cumpleaños: “El Liderazgo al Estilo de los Jesuitas”. Pero deben ser buenos oradores y en definitiva abusan del histrionismo para llegar al público.
Y por otra parte, se consagró Tom conmigo, pues me inspira mi foco, sobre todo en momentos de evolución, de cambio.
Además, este evento fue ocasión para encontrar a interesantes conocidos. Me invitaron incluso a manejar un Porche… pero no lo hice. Me superó el glamour. Me encantan los autos, la tecnología, sobre todo en los autos. Pero no soy para manejar un Porche en el estacionamiento del Espacio Riesco (¿quién dijo que era un buen lugar para eventos?… ¿sabrán calcular cuántos baños por persona necesita un recinto?).
No se habló mucho de la crisis, pero dijo una frase para el bronce “para eso estamos”. Es decir, enfrentar la crisis es nuestra responsabilidad de líderes, de gestores, de administradores. No habló mucho de la crisis porque nadie sabe…

lunes, 13 de octubre de 2008

Política


“Con todos los palos de estos letreros, se podrían hacer muchas casas de un techo para Chile”, escribió respetuosamente alguien sobre un letrero de un candidato. Estamos en campaña municipal y los letreros tienen tapadas todas las ciudades. Pero causa gran sorpresa que ninguno indica el partido que los apoya, todos apolíticos. Como que estar en un partido sea una situación vergonzosa. Algo de eso hay, con los niveles tan bajos de militancia de hoy, los partidos están muy desprestigiados.
En mis tiempos de universidad participé en varias campañas, algunas las gané con primera mayoría, una la perdí por 4 votos. Fech, Centro de Alumnos de Plan Común, Centro de Estudiantes de Ingeniería Eléctrica, donde fui presidente. A veces postulé con el logo del Partido Radical (Grupo Universitario Radical) y otras veces –al igual que los actuales candidatos- sin emblemas, el nombre de la lista era suficientemente explicativo. Incluso fui vicepresidente de la Juventud Radical, pero ya hace 21 años que no participo en política partidista.
Mi familia paterna, desde finales del siglo XIX, ha sido preferentemente radical, partido más que centenario, hoy el más pequeño de los siete partidos nacionales, que se niega a morir, con una interesante base local y una gran fuerza en lo más profundo de las familias chilenas. Pero no siempre el PR levanta los conceptos Social Demócrata europeos con los que fui educado en los ochenta en las clases que en esos tiempos se hacían en la juventud.
Trabajé mucho por la democracia. Hace unos días se cumplieron 20 años del triunfo del NO. Incluso en La Nación aparece una entrevista a mí como uno de los encargados del cómputo paralelo. Gran herramienta que le dio fortaleza al esfuerzo de retorno a la democracia. El artículo me sorprendió partiendo con: “En septiembre de 1988 un estudiante de ingeniería eléctrica de la Universidad de Chile tenía por primera vez en sus manos un fax. Sólo había visto esos aparatos en las revistas de tecnología. Su nombre era Aldo Signorelli, dirigente del centro de alumnos de su carrera, y a quien en marzo Germán Quintana le encargó la misión de reunir un grupo técnico capaz de montar y operar el sistema de conteo paralelo para el plebiscito que derrotó a Pinochet” http://www.lanacion.cl/prontus_noticias_v2/site/artic/20081006/pags/20081006173724.html
Eran tiempos de mucha mística y muy intelectuales. Y me siento muy orgulloso y con gran autoridad moral por haber trabajado tanto en ese tiempo por lo que hoy tenemos, fueron cinco años muy intensos.
Y como no puedo evitar citar mi pasión operática, cómo no recordar a Verdi. Claro, era muy popular él entre los italianos, en especial luego de Nabucco. Verdi era un músico popular que representó un sentir del pueblo a través de sus coros, sus áreas. Es decir, la política.
Gritaban o lo pintaban en las paredes en esos años de mediados del siglo XIX “Viva V.E.R.D.I.”, es decir Viva Vittorio Emanuele Re d'Italia, en referencia al líder reunificador de Italia. Por una parte ensalzando a Verdi, pero en el fondo engañando a los austriacos y levantando la figura de la patria.
Hoy es muy difícil para los candidatos motivar al electorado. No hay motivos tan intensos para unificarnos. Esto ha farandulizado la política y deteriorado profundamente nuestro país. Me preocupa.