domingo, 28 de septiembre de 2008

El Mejor Merlot de Chile


El Mejor Merlot de Chile. En el valle de Cholqui (33°48´S 71°05´W) la Viña Tres Palacios http://www.vinatrespalacios.cl/ recibío un grupo de invitados en conmemoración de los 20 años de la empresa Switch http://www.switch.cl/.
Yo he ido a cuatro o cinco catas de vino, pero es primera vez que participo, a pesar que parcialmente, pues no tomo alcohol. Pero los pocos centímetros cúbicos que probé, lo que olí y miré me permitieron sentirme muy cómodo en la Viña.
Camilo Rahmer, Enólogo de la Viña te transmite un profesionalismo y pasión que te entusiasman. Un joven muy capaz, que estudió en Chile y EE.UU., desarrollando este milenario elixir con las mejores prácticas modernas, conjugándolo con un apego a la tradición de los “terroir” o terruño, es decir, una viña de familia.
La Viña ha logrado importantes premios, medallas que adornan una bella cava premium –como todos sus vinos- en la bella casa patronal. Con fuerte inspiración Quijotesca y nuevamente un alto amor y compromiso de Patricio Palacios su fundador, esta viña surge con armonía en este pequeño valle entre Melipilla y Acuelo. Con el aire de mar y el sol de medio valle, es decir, lo mejor del mar y lo mejor de la tierra, gran combinación.
Pero yo no sé nada de vino, pero sí de cosas bien hechas, y esta viña es una inspiración.
Como no recordar mi visita a Concha y Toro, a un concierto de Aranjuez en versión sólo para guitarra en las cavas, al lado de las viejas y enormes cuvas de madera. 1972 o 1973, un momento mágico guardado en mi memoria. Esos sones de Rodrigo entre las paredes y el público sentado informalmente en el suelo y escalinatas de este embriagante lugar.
Y el vino en la ópera ha tenido un papel muy relevante. Recordemos de Donizetti el “La ra, la ra, la ra” del Nemorino ya un poco ebrio con el Elixir de Amor que era en realidad bordó del charlatán Dulcamara.
Pero más intenso es en Cavallería Rusticana el canto final de Turiddu de Mascagni
Mamma, mamma! /
Quel vino è generoso, /
e certo oggi /
troppi bicchier me ho tracannati/…Oh! nulla. /È il vino /che m'ha suggerito! /

Y que revelador « me lo ha sugerido el vino »… dándole la connotación de alterador de la conciencia, de persona, consejero. Por eso que no tomo, pues mi conciencia es mi único capital y prefiero no perderlo, menos voluntariamente.
Viña Tres Palacios me reconcilió con el vino como gran referente de nuestra civilización, como un espacio de romanticismo y un pedazo de nuestra tierra.

jueves, 25 de septiembre de 2008

Buena crítica del Barbero, mejor que la mía


Los papeles solistas de los instrumentos fueron muy buenos. En los momentos preliminares, en esos que la orquesta afina, era una torre de babel de las partes solistas de cada instrumento. El clavecín un agrado escucharlo. La Guitarra muy completa.
En mimix de emol son un poco más neutros en la crítica de La Segunda de ayer. Coincidimos en algunas consideraciones http://www.lamusica.emol.com/detalle/index.asp?idnoticia=323204
Efectivamente el intermezzo del segundo acto se llenó de celeste con los paraguas de la tormenta, muy bellos. Claro que no es primera vez que se usan paraguas en un barbero. En la versión de Darío Fo de 1992 también, al igual que los mimos. Lo señala igual mimix.
Un “acierto sorprendente” indica emol http://www.emol.com/noticias/todas/detalle/detallenoticias.asp?idnoticia=323204
Seguiré buscando opiniones de las funciones de la ópera en el Teatro Municipal en estas semanas. Foto emol.com.
Sin duda que la versión de Santiago 2008 fue buena, la mejor prueba de esto es que aún tengo el agrado de la representación en mí oído y mi retina.

martes, 23 de septiembre de 2008

El Barbero desde la galería


Bueno, el anfiteatro preferencial 4to piso… cuesta cuatro veces la galería que está a dos metros. A la misma altura de la araña y a más de 50 metros del escenario. Pero estás con la gente que le gusta la ópera. Con el Club de Amigos de la Ópera, con los fanáticos. Algunos se creen el exigente público de alla Scala de Milan.
Cuando asistí en la Scala, pude verificar que los asistentes de la galería abuchean cuando no están satisfechos con una nota.
Esta noche habría sido de esas en Scala, pero en el Municipal somos más educados y logramos valorar una buena puesta en escena, que sufrió varios momentos una gran distancia de interpretaciones iconos. Claro, los fanáticos lombardos están en el piso 6, dos más arriba que yo esta noche, es decir, entre resentimiento e incomodidad.
Me gustó esta noche la soprano chilena Daniela Ezquerra que hizo una gran Berta, de verdad notable la fuerza de la joven, ya la veremos con las tres grandes (Villarroel, Gallardo-Domaz y Marambio).
La Rosina de la española Maite Beaumont muy buena, excepto en el momento más importante, al culminar “una voce poco fa”. Momento en que sientes que el primer acto se te viene al piso, pues Figaro y el Conde no lo había podido afirmar. Pero la mezzosoprano salva la noche con otras muy buenas interpretaciones.
El título original de la ópera fue “Almaviva o la inútil precaución”, pero rápidamente tomó el nombre que le conocemos. Esta versión fue muy italiana, con el Director, un notable Roberto RIzzi-Brignoli, tan rápido muchas veces que pasaba las hojas de la partitura de dos en dos. Gran beneficio de ver desde la altura la ópera fue disfrutar la ópera, la perspectiva del foso es la mejor, la orquesta fantástica, a excepción del final, le faltó volumen al terminar… me sentí tan mal, pues caminando por la calle luego de la ópera le comenté esto a mi madre, al instante pasaron dos damas violinistas raudas por nuestro lado…
Es normal en estas operas con registros bajos, que la orquesta deba matizar su intensidad para no pasar sobre los solistas. Lamentablemente en algunos pasajes presto de Don Bartolo, el otro italiano Alessandro Corbelli, se perdió, pero en general fue muy bueno. El único que sacó aplausos de mi patético vecino de asiento que refunfuño cual milanés toda la ópera. Yo al menos aplaudí algunas veces y siempre callado.
El otro italiano, Giovanni Furlanetto es además actor. Notable la capacidad dramática de todos los intérpretes. Se exige mucho más hoy esa versatilidad. Él interpretó también Don Basilio este año en Nápoles y Venezia, con desempeños similares que esta noche http://ilcorrieredellagrisi.blogspot.com/2008/04/barbiere-di-siviglia-venezia-no-non-ho.html
¿Pero cómo podría El Municipal de Santiago esperar que un cantante con tantos pergaminos no diera el ancho acá?... bueno, mirando los mismos blogs que yo “inútil precaución” -dirían. Pero claro, las apariciones luego de la Calunnia fueron mejores. No fue mala, digamos un 6 o un 5,5. En el Stadio Italiano escuché un cubano una presentación mejor… seguro que es la distancia al solista desde el techo.
El Fígaro Eslovaco… recuerdo mi primera partitura del Barbero, frente a la Escuela de Ingeniería de la U de Chile, una tienda de libros usados, la encontré, naturalmente no podía comprarla y me la prestó el dueño y le saqué unas fotocopias, en especial al Largo al Factotum. ¿Qué niño no la canta gracias a los dibujos animados Tom y Jerry?.
El Figaro de Jenis fue tomando fuerza, y como siempre una gran actuación.
El Conde, un norteamericano de apellido Tarver, tés morena, definitivamente no se le veía la cara desde las mazmorras. También fue superando su registro luego de una primera escena difícil. Una bella voz.
La ópera fue buena, una agrado. Probablemente desde la galería se pone más exigente el público, se está más lejos y cuesta escuchar algunos pasajes.
En general entre un 5,5 y un 6, con pasajes muy bellos, los coros como siempre de Klastornick muy bellos. En unos momentos la armonía de los siete solistas y la orquesta fue plena. Para verificar que la ópera no son solo las 5 áreas famosas.
En Sour Angélica aparecimos en la fotos sociales de la revista del Municipal, en esta oportunidad no habían fotos en los rechinantes pisos de la general.
Y al culminar, esta vez sí fui al Da Carla.
Yo tenía una versión en casete en mi juventud, había perdido la segunda cinta, por tanto tenía casi el primer acto completo. La parte más criticada en el estreno en 1816, que sufrió muchas modificaciones, logrando quedar bellísimo. Esta noche la primera escena no fue bien lograda, pero el resto si permitió disfrutar de las pastas del Da Carla contento.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

La Estación de la Ópera


Los Leones, estación del metro de Santiago que nos tiene acostumbrados a disfrutar de muy buenas interpretaciones de ópera. Es un agrado ver a la gente escuchando con atención las populares cavatinas y áreas más famosas. Ayer, luego de un día duro (en general ha sido duro este tiempo, por eso he escrito poco en este blog), caminando a la estación, me quedo asombrado al escuchar los últimos tonos de un área... de inmediato se inicia el popular “brindisi” de La Traviata.

Libiam nè lieti calici
Che la bellezza infiora,
E la fuggevol ora
S'inebri a voluttà.
Libiam nè dolci fremiti
Che suscita l'amore,
Poichè quell'occhio al core

Fueron una pareja que interpretó muy bien, con los distintos alcances que hoy se esperan: representación escénica, potencia y bella voz. Mucha calidad. Claro, son estudiantes, lo que me marcó más. Los escuché con toda atención, deposité mi aporte en el sombrero, muchos billetes de mil pesos...el mío también; público que sabe valorar lo que en el Municipal se lo cobrarían a 60 mil pesos por lo menos.

Pero al mirar esta escena de hora punta de la tarde, con miles de personas en el entorno, largas colas en los torniquetes, un sexshop a vista y paciencia de todo el mundo, una tiene de juegos de computador, joyerías, sangucherías, el infaltable local de polla gol (no alcancé a jugar en su reedición el sábado... habría perdido por el fracaso de los tres equipos grandes), en fin... el Santiago más cosmopolita y postmoderno que podamos encontrar.

Verdi del 1853 y Santiago del 2008 todo junto. Una escena que la miré cada vez de más altura, disfrutando el momento, sintiendo todo el contraste, con la predominante armonía de la soprano y la fuerza del tenor que se empinaba para sacar las notas más altas, exacerbando su desplante escénico... claro, con un MP3 y un pequeño amplificador como orquesta sinfónica.

Se estrenó en Venecia, y fue un fracaso. La próxima semana me toca Barbero en el Teatro Municipal, también fue un fracaso en su primera representación. Hoy son dos de las más famosas e interpretadas óperas, que su calidad y belleza conmueven, y no fueron bien recibidas por la alcurnia de la época. Pero la ópera es también pueblo, lo fue ayer a las seis de la tarde en una estación de metro y seguramente a esta hora en estaciones de metro de todo el mundo se interpretan con gran éxito.