
Este mes he escrito menos, muchas actividades con mis hijos y del trabajo me han separado de las letras. Precisamente este fin de semana con la muerte de las escolares en el accidente carretero altiplánico cerca de Putre.
http://www.cooperativa.cl/prontus_nots/site/artic/20080831/pags/20080831183721.html
me inspiré y paré a escribir con todo respeto mis sentimientos.
Con mi familia pasamos en febrero de este año un día en ese camino, llegamos –como ellas- al Lago Chungará. Ese magnetismo del lago más alto del mundo atrae. He ido dos veces en mi vida y volvería. Pero es difícil, el oxigeno falta, la cabeza duele y se siente el cuerpo distinto. La tendencia a bajar rápido es el mayor riesgo, como que queremos volver luego al nivel de mar.
Como no recordar con este episodio a Mahler, y sus “canciones a los niños muertos”
Ahora el sol se levantará tan radiante,/
como si la noche no hubiera traído desgracia./
La desgracia me ha ocurrido sólo a mí,/
mientras que el sol brilla para todos./
…
Cuando tu madre/
viene hacia la puerta,/
y giro la cabeza,/
para observarla,/
mi mirada no cae/
primero hacia su rostro,/
sino sobre el lugar,/
cerca del umbral,/
donde tu pequeña carita/
solía estar,/
cuando tú, radiante de alegría,/
entrabas, también,/
tan normal, mi hijita./
Me gusta mucho Mahler, pero siempre rehúyo de esas canciones http://www.youtube.com/watch?v=hqTyEKB64EE pero claro, el sólo pensarlo es como una pesadilla sin un despertar. Te deja mal.
Pero para esas familiar el dolor es real, ellos mirarán esa carita que solía estar allí. Para nosotros el sol salió hoy, para ellos no saldrá el sol en mucho tiempo.
Friedrich Rückert, poeta alemán escribió los poemas en 1872 debido al fallecimiento de dos de sus hijos. Gustav Mahler las musicalizó treinta años después. Pero el camino de la vida le trajo años después al propio músico la muerte de su hijo, la que lo dejó mal para siempre.
Hoy mi hija Rafaella de 13 años culminó una estupenda competencia panamericana de nadosincronizado, está en Canadá, la echo de menos, necesito tenerla luego cerca nuestro. Micaela, mi hija mayor está preparando su PSU, tiene 18 años y sale con sus amigos en la noche y siempre la espero despierto o la voy a buscar, el mismo viernes tenía problemas, la cuidé como nunca. A mi pequeño Luca de 6 ayer y hoy en sus clases de futbol lo miré como nunca, disfrutando sus pelotazos y sus gritos.
Cada padre siente a sus hijos distinto, los que los tenemos muy dentro sufrimos más esta situación. Yo no he podido mirar las escenas de TV con los ojos secos. Se que hay muchos cercanos que lo están sufriendo igual. Somos muchos los que tenemos pena.
En mi familia hay algunos casos, en 1900, en torno a 1960 y recientemente hace 4 años. Estos dolores han trascendido generaciones.
El recuerdo, la inspiración es el consuelo para los que no creemos en la vida eterna. La vida eterna puede ser la influencia en las futuras generaciones que dejamos. Estas niñas marcarán por muchas generaciones a sus familias.
http://www.cooperativa.cl/prontus_nots/site/artic/20080831/pags/20080831183721.html
me inspiré y paré a escribir con todo respeto mis sentimientos.
Con mi familia pasamos en febrero de este año un día en ese camino, llegamos –como ellas- al Lago Chungará. Ese magnetismo del lago más alto del mundo atrae. He ido dos veces en mi vida y volvería. Pero es difícil, el oxigeno falta, la cabeza duele y se siente el cuerpo distinto. La tendencia a bajar rápido es el mayor riesgo, como que queremos volver luego al nivel de mar.
Como no recordar con este episodio a Mahler, y sus “canciones a los niños muertos”
Ahora el sol se levantará tan radiante,/
como si la noche no hubiera traído desgracia./
La desgracia me ha ocurrido sólo a mí,/
mientras que el sol brilla para todos./
…
Cuando tu madre/
viene hacia la puerta,/
y giro la cabeza,/
para observarla,/
mi mirada no cae/
primero hacia su rostro,/
sino sobre el lugar,/
cerca del umbral,/
donde tu pequeña carita/
solía estar,/
cuando tú, radiante de alegría,/
entrabas, también,/
tan normal, mi hijita./
Me gusta mucho Mahler, pero siempre rehúyo de esas canciones http://www.youtube.com/watch?v=hqTyEKB64EE pero claro, el sólo pensarlo es como una pesadilla sin un despertar. Te deja mal.
Pero para esas familiar el dolor es real, ellos mirarán esa carita que solía estar allí. Para nosotros el sol salió hoy, para ellos no saldrá el sol en mucho tiempo.
Friedrich Rückert, poeta alemán escribió los poemas en 1872 debido al fallecimiento de dos de sus hijos. Gustav Mahler las musicalizó treinta años después. Pero el camino de la vida le trajo años después al propio músico la muerte de su hijo, la que lo dejó mal para siempre.
Hoy mi hija Rafaella de 13 años culminó una estupenda competencia panamericana de nadosincronizado, está en Canadá, la echo de menos, necesito tenerla luego cerca nuestro. Micaela, mi hija mayor está preparando su PSU, tiene 18 años y sale con sus amigos en la noche y siempre la espero despierto o la voy a buscar, el mismo viernes tenía problemas, la cuidé como nunca. A mi pequeño Luca de 6 ayer y hoy en sus clases de futbol lo miré como nunca, disfrutando sus pelotazos y sus gritos.
Cada padre siente a sus hijos distinto, los que los tenemos muy dentro sufrimos más esta situación. Yo no he podido mirar las escenas de TV con los ojos secos. Se que hay muchos cercanos que lo están sufriendo igual. Somos muchos los que tenemos pena.
En mi familia hay algunos casos, en 1900, en torno a 1960 y recientemente hace 4 años. Estos dolores han trascendido generaciones.
El recuerdo, la inspiración es el consuelo para los que no creemos en la vida eterna. La vida eterna puede ser la influencia en las futuras generaciones que dejamos. Estas niñas marcarán por muchas generaciones a sus familias.


