
La regata Exponaval fue un agrado, como en otras oportunidades, la viví a bordo de una nave de la Armada, el Piloto Pardo. Barco chileno, una pieza de astillero muy eficaz y moderna, una gran muestra de tecnología chilena.
Vi un simulacro de asalto del Piloto Pardo a una nave de piratas. En Somalia con los modernos piratas, así como el narcotráfico y otras situaciones obligan a estar muy atentos a la marina, el mar chileno debe estar siempre pacífico. Desde niños que conocemos ese nombre por su versión anterior de rompehielos, ahora es una nave de defensa.
Mi participación en Exponaval como expositor despertó un interés de las más altas autoridades de la Armada. Incluso pude visitar al Señor Comandante en Jefe en la Plaza Sotomayor, en el edificio institucional en Valparaíso. Un gran honor para un humilde capitán deportivo costero.
Para mí estos 18 años de democracia han sido de muchos procesos, uno de ellos de aprendizaje de la marina, rama que siempre es vista como muy tradicional… de hecho, está acuñado el término “la familia naval”. Pero en definitiva, en el plano profesional, los uniformes azules son vestidos por personas muy comprometidas y apasionadas por su mar, nuestro mar. Ha sido una reconciliación.
Habría preferido correr la regata en el timón de algún velero. Pero no es posible aún. Si podrían haberme invitado de tripulación, pero los quehaceres de familia y trabajo no me han permitido estar cerca de los amigos que me convocan a cubierta.
Luego de dos largadas falsas, la cancha debió ser reorientada producto del viento que roló. Un larguísimo preámbulo que no hace más que incrementar la ansiedad de las difíciles largadas de regata.
Un próximo desafío será hacer el curso de capitán de alta mar.
Vi un simulacro de asalto del Piloto Pardo a una nave de piratas. En Somalia con los modernos piratas, así como el narcotráfico y otras situaciones obligan a estar muy atentos a la marina, el mar chileno debe estar siempre pacífico. Desde niños que conocemos ese nombre por su versión anterior de rompehielos, ahora es una nave de defensa.
Mi participación en Exponaval como expositor despertó un interés de las más altas autoridades de la Armada. Incluso pude visitar al Señor Comandante en Jefe en la Plaza Sotomayor, en el edificio institucional en Valparaíso. Un gran honor para un humilde capitán deportivo costero.
Para mí estos 18 años de democracia han sido de muchos procesos, uno de ellos de aprendizaje de la marina, rama que siempre es vista como muy tradicional… de hecho, está acuñado el término “la familia naval”. Pero en definitiva, en el plano profesional, los uniformes azules son vestidos por personas muy comprometidas y apasionadas por su mar, nuestro mar. Ha sido una reconciliación.
Habría preferido correr la regata en el timón de algún velero. Pero no es posible aún. Si podrían haberme invitado de tripulación, pero los quehaceres de familia y trabajo no me han permitido estar cerca de los amigos que me convocan a cubierta.
Luego de dos largadas falsas, la cancha debió ser reorientada producto del viento que roló. Un larguísimo preámbulo que no hace más que incrementar la ansiedad de las difíciles largadas de regata.
Un próximo desafío será hacer el curso de capitán de alta mar.

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