martes, 23 de septiembre de 2008

El Barbero desde la galería


Bueno, el anfiteatro preferencial 4to piso… cuesta cuatro veces la galería que está a dos metros. A la misma altura de la araña y a más de 50 metros del escenario. Pero estás con la gente que le gusta la ópera. Con el Club de Amigos de la Ópera, con los fanáticos. Algunos se creen el exigente público de alla Scala de Milan.
Cuando asistí en la Scala, pude verificar que los asistentes de la galería abuchean cuando no están satisfechos con una nota.
Esta noche habría sido de esas en Scala, pero en el Municipal somos más educados y logramos valorar una buena puesta en escena, que sufrió varios momentos una gran distancia de interpretaciones iconos. Claro, los fanáticos lombardos están en el piso 6, dos más arriba que yo esta noche, es decir, entre resentimiento e incomodidad.
Me gustó esta noche la soprano chilena Daniela Ezquerra que hizo una gran Berta, de verdad notable la fuerza de la joven, ya la veremos con las tres grandes (Villarroel, Gallardo-Domaz y Marambio).
La Rosina de la española Maite Beaumont muy buena, excepto en el momento más importante, al culminar “una voce poco fa”. Momento en que sientes que el primer acto se te viene al piso, pues Figaro y el Conde no lo había podido afirmar. Pero la mezzosoprano salva la noche con otras muy buenas interpretaciones.
El título original de la ópera fue “Almaviva o la inútil precaución”, pero rápidamente tomó el nombre que le conocemos. Esta versión fue muy italiana, con el Director, un notable Roberto RIzzi-Brignoli, tan rápido muchas veces que pasaba las hojas de la partitura de dos en dos. Gran beneficio de ver desde la altura la ópera fue disfrutar la ópera, la perspectiva del foso es la mejor, la orquesta fantástica, a excepción del final, le faltó volumen al terminar… me sentí tan mal, pues caminando por la calle luego de la ópera le comenté esto a mi madre, al instante pasaron dos damas violinistas raudas por nuestro lado…
Es normal en estas operas con registros bajos, que la orquesta deba matizar su intensidad para no pasar sobre los solistas. Lamentablemente en algunos pasajes presto de Don Bartolo, el otro italiano Alessandro Corbelli, se perdió, pero en general fue muy bueno. El único que sacó aplausos de mi patético vecino de asiento que refunfuño cual milanés toda la ópera. Yo al menos aplaudí algunas veces y siempre callado.
El otro italiano, Giovanni Furlanetto es además actor. Notable la capacidad dramática de todos los intérpretes. Se exige mucho más hoy esa versatilidad. Él interpretó también Don Basilio este año en Nápoles y Venezia, con desempeños similares que esta noche http://ilcorrieredellagrisi.blogspot.com/2008/04/barbiere-di-siviglia-venezia-no-non-ho.html
¿Pero cómo podría El Municipal de Santiago esperar que un cantante con tantos pergaminos no diera el ancho acá?... bueno, mirando los mismos blogs que yo “inútil precaución” -dirían. Pero claro, las apariciones luego de la Calunnia fueron mejores. No fue mala, digamos un 6 o un 5,5. En el Stadio Italiano escuché un cubano una presentación mejor… seguro que es la distancia al solista desde el techo.
El Fígaro Eslovaco… recuerdo mi primera partitura del Barbero, frente a la Escuela de Ingeniería de la U de Chile, una tienda de libros usados, la encontré, naturalmente no podía comprarla y me la prestó el dueño y le saqué unas fotocopias, en especial al Largo al Factotum. ¿Qué niño no la canta gracias a los dibujos animados Tom y Jerry?.
El Figaro de Jenis fue tomando fuerza, y como siempre una gran actuación.
El Conde, un norteamericano de apellido Tarver, tés morena, definitivamente no se le veía la cara desde las mazmorras. También fue superando su registro luego de una primera escena difícil. Una bella voz.
La ópera fue buena, una agrado. Probablemente desde la galería se pone más exigente el público, se está más lejos y cuesta escuchar algunos pasajes.
En general entre un 5,5 y un 6, con pasajes muy bellos, los coros como siempre de Klastornick muy bellos. En unos momentos la armonía de los siete solistas y la orquesta fue plena. Para verificar que la ópera no son solo las 5 áreas famosas.
En Sour Angélica aparecimos en la fotos sociales de la revista del Municipal, en esta oportunidad no habían fotos en los rechinantes pisos de la general.
Y al culminar, esta vez sí fui al Da Carla.
Yo tenía una versión en casete en mi juventud, había perdido la segunda cinta, por tanto tenía casi el primer acto completo. La parte más criticada en el estreno en 1816, que sufrió muchas modificaciones, logrando quedar bellísimo. Esta noche la primera escena no fue bien lograda, pero el resto si permitió disfrutar de las pastas del Da Carla contento.

1 comentario:

Aldo Signorelli Bonomo dijo...

La Segunda de esta tarde ha comentado muy favorablemente la representación de anoche.
Hay elementos que resaltan esta crítica que son muy notables, los coros, los metales de la orquesta, los mimos. Es muy benevolente con los intérpretes, no sé si mi comentario es el inexperto o el vespertino es muy cuidadoso, o tal vez la altura de la galería no me dejó escuchar lo mismo que a él en el primer acto. En el segundo coincido que fueron todos muy buenos. Convengamos que el primer acto tiene áreas muy conocidas, muy escuchadas en grabaciones de estudio en CD, que obviamente tienen un nivel de perfección casi imposible de lograr en la escena. Recordé al fallecido Fernando Rosas que pedía no comparar los conciertos en vivo con las grabaciones en CD.
http://www.lasegundadigital.com/modulos/generacion/mobileASP/detailNew.asp?strNamePage=LUCSGTL38SG2309.JPG&codCuerpo=701&strFecha=2008-09-23&tipoPantalla=240&iPage=3&iNumPag=38&iFirstPage=29&source=thumb